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Desde la invención del Telar de William Lee, hasta nuestros días se ha producido la evidente evolución y transformación en la maquinaria del tejido de punto. Un camino que como en todas las evoluciones ha tenido unas etapas más prósperas que otras, y que lógicamente ha sido posible a la inventiva de numerosas personas que han ido introduciendo variaciones a lo largo del tiempo, tanto en lo referente a la adaptación de desarrollos propios de industrias como la siderúrgica, la metalúrgica o la electrónica, como en el propio del tejido de punto.
Desde el telar de Decroix a los primeros intentos de aplicar la robótica, han pasado dos siglos completos de evolución en las máquinas circulares y cuatro en la formación mecánica del punto que nos permiten seguir expectantes ante las novedades que seguro que llegarán. |
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